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martes, 22 de julio de 2014

La historia de los seis mineros

Todo está n la mente...
Por Ruth Vásquez
Seis mineros trabajaban en un túnel muy profundo extrayendo minerales desde las entrañas de la tierra. De repente un derrumbe los dejó aislados del afuera sellando la salida del túnel. En silencio cada uno miró a los demás. De un vistazo calcularon su situación.

Con su experiencia, se dieron cuenta rápidamente de que el gran problema sería el oxígeno. Si hacían todo bien les quedaban unas tres horas de aire, cuando mucho tres horas y media.

Mucha gente de afuera sabría que ellos estaban allí atrapados, pero un derrumbe como este significaría horadar otra vez la mina para llegar a buscarlos, ¿podrían hacerlo antes de que se terminara el aire?

Los expertos mineros decidieron que debían ahorrar todo el oxígeno que pudieran. Acordaron
hacer el menor desgaste físico posible, apagaron las lámparas que llevaban y se tendieron en silencio en el piso.

Enmudecidos por la situación e inmóviles en la oscuridad era difícil calcular el paso del tiempo. Incidentalmente sólo uno de ellos tenía reloj. Hacia él iban todas las preguntas: ¿Cuánto tiempo pasó? ¿Cuánto falta? ¿Y ahora?

El tiempo se estiraba, cada par de minutos parecía una hora, y la desesperación ante cada respuesta agravaba aun más la tensión. El  jefe de mineros se dio cuenta de que si seguían así la ansiedad los
haría respirar más rápidamente y, esto los podía matar. Así que ordenó al que tenía el reloj, que solamente el controlara el paso del tiempo.

Nadie haría más preguntas, él avisaría a todos cada media hora.

Cumpliendo la orden, el del reloj controlaba su máquina. Y cuando la primera media hora pasó,

lunes, 21 de julio de 2014

El más difícil de los oficios

Cuento: Antonio Goicochea Cruzado
Imagen: Educarte

Sabía, como sabía todo el pueblo, que a don Alfonso Chuquilín le llamaban “Siete Oficios”, pero no el origen de ese sobrenombre o apodo, como decía mi profesor, o “chapa”, como decían mis amigos.
-Siéntate, Jorgito, mi Alfonso ya no demora en venir. 
Se ha quedado en su taller sacando filo a dos lampas porque hoy tiene que ir con un peón a aporcar las papas en la chacrita que tenemos en Cruzpampa. 
Quiere aprovechar este sábado porque para otros días es difícil conseguir ayudantes y la papita se pasa, le dijo doña Yolanda Célis a mi hermano Jorge al que tenían que cortarle el pelo.

Llegó don Alfonso. 
Le colocó una toalla de algodón, tomó peine, tijeras y máquina, las limpió con su vaporizador de alcohol y realizó el corte. 
Jorge regresó contento a casa, listo para asistir, bien peinado, el lunes al colegio.
-Su máquina es suavecita y no jaladora como la de don Ermilio Cubas-, le dijo a papá.

martes, 15 de julio de 2014

Las cuatro esposas

Una historia sabia por Ruth Vásquez
Había una vez un rey que tenía cuatro esposas.
Él amaba a su cuarta esposa más que a las demás y la adornaba con ricas vestiduras y la complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo mejor. 

También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro.

También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre se mostraba

domingo, 13 de julio de 2014

El Lustrador, por Antonio Goicochea

Escribe: Antonio Goicochea Cruzado
Imagen: Educarte

         Inicia la jornada con las primeras pinceladas del sol en las paredes.  A veces, sorbo a sorbo desayuna veloz; que el reloj no espera.

         Lleva en su cajón, junto a escobillas trapo y betún, una montaña de esperanzas y una latita triste, esperando reviente de alegría cuando haya caído el sol.
         Es su traje de combate; ropa, manos y cara por pintor surrealista decorados, que no oculta realidades, que en este diario bregar impera no disimular.

         Cual expresión del obrar de la selva en la ciudad se peleó por conseguir un espacio, un lugar, para lustrar.

         Ha perdido la cuenta -el lustrador- de cuánto calzado lustró; y, ya no quiere contar los días que faltan -infinitos- para que los labios de sus pies besen su primer par de zapa-tos.
         

Da descanso a sus bártulos cuando en las entrañas siente la tenaza del hambre. Una señora descalza, vivo retrato de su madre, por unas monedas le alcanza un plato de comida.  Golpe de fortuna.

         La siesta no se hizo para él.  De nuevo el transeúnte escucha:

         - ¡Le lustro, señor!...

         Y en sus manos de malabarista, escobilla y trapos bocetan coreografías de futurista ballet.  La manifiesta alegría al hacer zumbar el trapo, no deja ver la preocupación sin límite que lo domina.  Mil veces hasta que caiga el sol ha abierto su cajón para ver si la alegría también ha llegado a su latita.
            Alegría que será de todos cuando regrese a su hogar.

martes, 8 de julio de 2014

El Alacrán

Un Bonito mensaje, con afecto  por Ruth Vásquez
Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó.

Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.

El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán lo picó. Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:
-Perdone, ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?".

El maestro respondió: La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es servir. Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones. Algunos persiguen la felicidad; otros la crean. Tenlo presente siempre.

Sencillo, ¿no crees?

"Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y un razones por las cuales sonreír".

viernes, 4 de julio de 2014

Tania, La Manola

Antonio Goicochea Cruzado
Imagen Educarte
-Con toda seguridad que será mía, amigos, con sonrisitas y requiebros me ha dado a entender que está dispuesta a estar conmigo y siguió argumentando, con unas frases bonitas y una cartita le diré de mis amores, decía Beto, Betino, como le decían sus amigos, parecía haber sido el elegido a ser correspondido en sus deseos y quereres por Tania.
Con su propina de fiesta consultó a una gitanilla, que había venido a la feria del pueblo, sobre su futuro amoroso. El presagio no era bueno, un hombre moreno, mayor que él, con capa y espada se interpondría, así lo decían las barajas.
Betino no le creyó y copiándose de un librito de cartas de amor comprado de uno de los vendedores llegados a la feria, le escribió una cartita en la que después de declararle su amor le decía: “El perfume de mi vida perdería la fragancia que anduvo en su existir”, que ni él ni los muchachos comprendían nada, pero les parecía una frase de impacto para decirla a una enamorada.
Fueron testigos de la entrega de la cartita que la hizo una amiguita de ambos. Tania temblaba de emoción al romper el sobre. Una

martes, 1 de julio de 2014

Reflejo de tus actos

Con afecto por Ruth Vásquez
Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada.

Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logro meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.

El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subirlas se topó con una puerta semi-abierta; lentamente se adentro en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto habían 1000 perritos más, observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos.

El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco.
Los 1000 perritos hicieron lo mismo. Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno

viernes, 27 de junio de 2014

El Bautizo, cuento de Antonio Goicochea

Cuento de Antonio Goicochea Cruzado
Imagen Educarte
 Todo estaba listo para celebrar la fiesta del “Panchito”, como le nombraban a San Francisco en Rumichaca, pero el curita comunicó por radio Norandina que no se haría presente, porque se había muerto la mula en que realizaba sus visitas pastorales a los pueblos de la provincia.
            Don Venancio y doña Perpetua, habían preparado todo para el bautizo de su Juancito, decían que ño Francisco y ña Celinda les pidieron al Juancito para ser sus padrinos de bautizo. Así como ellos muchas familias estaban preparadas para sendos bautizos.
            Habían preparado la chicha con maíz de Loropampa y chancaca de Llanguat; el pan había sido horneado con esmero, los cuyeros pletóricos de reginos, habían cosechado papa huagalina para el picante. ¡Y el bendito curita anunciando que no vendría!...
            Don Venancio invitó a sus futuros compadres y a otros amigos vecinos con la finalidad de contemplar la solución a este problema.
            El anfitrión hizo probar a los invitados la chicha que para el bautizo había preparado su Petita. Don Antero sacó una damajuana con aguardiente cogollito de La Paccha. Tan alegres se pusieron que trajeron guitarra, maracas, quenas y tambores; improvisando letra para tonadas conocidas, don Venancio,  empezó a cantar, los demás lo acompañaron:

Ya tenemos los padrinos,
ño Francisco y ña Celinda