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martes, 2 de septiembre de 2014

Aférrate a lo que realmente importa en la vida

Con afecto de Ruth Vásquez
Imágenes Educarte

  • Aférrate a la fe porque es la fuente de la creencia de que todo es posible.  Es la fibra y la fortaleza de un alma confiada.
  • Aférrate a la esperanza porque destierra la duda y da lugar a actitudes positivas y alegres.
  • Aférrate a la confianza porque se encuentra en el corazón de las relaciones fructíferas que son seguras y satisfechas.
  • Aférrate al amor porque es el don mas preciado de la vida, porque es generoso, se preocupa y da significado a la vida.
  • Aférrate a la familia y a los amigos porque son las personas más importantes en tu vida y porque hacen del mundo un lugar mejor. Ellos son tus raíces y la semilla de la cual creciste, son la vida que ha crecido con el tiempo para alimentarte, ayudarte a seguir tu camino y permanecer siempre cerca de ti.
  • Aférrate a todo lo que eres y a todo lo que has aprendido, porque esto es lo que te convierte en un ser singular. No menosprecies lo que sientes y lo que crees que es bueno e importante, tu corazón te habla con más fuerza que tu mente.
  • Aférrate a tus sueños, alcánzalos de manera diligente y honrada. No temas nunca al camino más fácil ni te rindas ante el engaño.
Recuerda a otros en tu camino y dedica tiempo para atender sus necesidades.


viernes, 29 de agosto de 2014

EL LANDARUTO, por Antonio Goicochea

Tradición sanmiguelina
Escribe: Antonio Goicochea Cruzado
Imagen: EDUCARTE
El landaruto, es la fiesta familiar que se hace en el primer corte de cabello de un niño, preferentemente en el área rural. Suele realizarse en el cumpleaños, entre el segundo y el quinto. Para ello se escogen los padrinos entre las amistades o familiares con mayor posibilidad de hacer buenos regalos. En algunos casos puede ser que el familiar o amigo pida ser el padrino de corte de pelo.
La víspera de la ceremonia, la mamá ha mingado a las vecinas o amistades de mayor confianza para hacer los preparos para la comilona. El papá se ha encargado de contratar a la banda típica de músicos o al mejor equipo de sonido del lugar. Los cuyes cuelgan de poste a poste, las gallinas rebosan las lipas.
Llegado el día, por la mañana, las mingas llenan  las pailas de papas peladas, hacen sonar los batanes en la molienda de condimentos y rocoto y barren la casa.

Antes que el sol se oculte, el papá, estrenando sombrero de palma y poncho merino, botella en mano recibe a los invitados. Ya se dejan escuchar los acordes musicales, que van poniendo el ánimo en punto.
Por la noche, la madre, ataviada con el mejor traje y con sombrero nuevo de palma, es ubicada en una silla en el lugar más destacado de la sala, que puede ser también al centro, carga en faldas al niño, al cual se le han amarrado mechoncitos de pelo (shimbas), los más que se han podido para dar oportunidad de más cortes.
Los padrinos, marido y esposa, con tijeras en mano, cortan sendos mechoncitos

martes, 26 de agosto de 2014

Henry Ford y su Motor V-8

Con afecto de Ruth Vásquez
Imágenes Educarte

Hace años, Henry Ford decidió desarrollar el ahora célebre motor conocido como V-8. Quería construir un motor con los ocho cilindros fundidos en un solo bloque.
Dio instrucciones a los ingenieros en el sentido de que proyectaran semejante motor. Los ingenieros afirmaron como un solo hombre que era de todo punto IMPOSIBLE fundir un bloque de motor de ocho cilindros en una sola pieza.

"Háganlo de todos modos", les dijo Ford.
"Pero es que no es posible", replicaron ellos.

"Pongan manos a la obra
-les ordenó Ford- y sigan esforzándose hasta que lo consigan, no importa el tiempo que haga falta".
 
Los ingenieros pusieron manos a la obra. No tenían más remedio que hacerlo, si querían seguir perteneciendo al equipo de la Ford.
Transcurrieron seis meses sin que lo lograran.
Transcurrieron otros seis meses y tampoco lo consiguieron.
Cuanto más lo intentaban, tanto más"imposible" parecía.
"A finales de año, Ford se puso en contacto con sus ingenieros.
Una vez más, éstos le informaron de que no habían sido capaces de cumplir sus órdenes.

"Sigan trabajando -les dijo Ford-.
Lo quiero y lo tendré".
¿Y qué ocurrió?

viernes, 22 de agosto de 2014

Adonde fueres, haz lo que vieres, cuento por Antonio Goicochea

Cuento de Antonio Goicochea Cruzado
Imagen: Educarte
Ahora, que conocería Rioja, tierra de los ancestros de su adorada Vidalina, se conduciría de la mejor manera, seguiría la conseja: “Adonde fueres, haz lo que vieres”, que siempre lo escuchó de sus mentores; y, teniendo como guía esta sentencia popular para su actuar en mundos desconocidos, se planteó Macedonio, participar en todas las actividades de su nueva familia, como un miembro más, para que no fuera visto como un “adecentado” o como un estorbo.

Macedonio Quiroz y su idolatrada Vidalina Iberico, venían desde Cajamarca, sorteando peripecias angustiantes en el camino, a lomo de mulas y con un arriero como guía, pasando por Celendín y Chachapoyas, llegaron a Rioja, él a conocer los ancestros de la consorte y ambos a celebrar un año de feliz matrimonio.

Pasada la efusión de la bienvenida, doña Filiberta, mamá de Vidalina, hacía los preparativos para hacer el típico plato poroto

martes, 19 de agosto de 2014

El acróbata y la joven

Con afecto de Ruth Vásquez
Imágenes Educarte

Un hombre y una joven huérfana se habían especializado en un número circense que consistía en que la niña trepaba por un lago palo que el hombre sostenía sobre sus hombros. La prueba no estaba exenta de riesgos y por eso el hombre le indico ala joven:

-Mira, para evitar que pueda ocurrirnos un accidente, lo mejor será que, mientras hacemos nuestro número, yo me ocupe de lo que tu estas haciendo y tu de lo que hago yo.
De ese modo no correremos peligro.

Pero la joven, mirando fijamente al hombre, replico:
-No, eso no es acertado. Yo me ocupare de mí y tú te ocuparas de ti, y así, estando cada uno muy pendiente de lo que uno mismo hace, evitaremos cualquier accidente.

Permanezca atento  y vigilante de usted y libre sus propias batallas en lugar de intervenir en la de otros.
Atento de usted mismo, avanzara seguro


viernes, 15 de agosto de 2014

La cartita esperada, cuento por Antonio Goicochea

Cuento de Antonio Goicochea Cruzado
Imagen: EDUCARTE

Ninguno, como yo, estaba más ansioso, de que abrieran el paquete que llegó a la Dirección de mi escuela “José Antonio Encinas” con la respuesta a nuestras cartitas que les escribimos a nuestros amigos asháninkas, a los que hacía un mes y medio los habíamos visitado.

En mi cartita le decía a Juaneco Shirorinki mis impresiones de la semana que pasamos en su comunidad, -
“cuando en un mortero de piedra, sacamos “del sacha inchi su aceite”, y que me dijiste que era buenenque para quitar “de la sangre sus grasas malas”, cuando  “recogimos parel majaz y parel ronsoco su yerbita”, y cuando me pinché el dedo al colocar la carnaza en el anzuelo y me envolviste mi dedo con una hojita y lo amarraste con la corteza de una liana y al día siguiente, no tenía ningún daño”. Y, le decía que  nuestros talegos de dormir, solo sirvieron de colchón en las tarimas de caña, por el calor, en cambio si nos sirvieron los mosquiteros. Que la yuca, el plátano, los peces del río y los animales del monte hacen de su comida una exquisitez. Le decía, también, que aquí en Lima preparé patarashca con cachemita y hoja de plátano, no como allá con gamitana y bijau. Que me gozo de haber hecho un amigo, un confidente que me enseñó cómo respetar la naturaleza, respetar y querer a las áreas protegidas y que le seguiré contando de mi escuela y de mi vida, al igual que espero que él me cuente las suyas.

La profesora Érika abrió el paquete, puso, en la mesa central de conferencias, las cartas para que cada uno cogiera la suya. Todas traían el mismo sobre, los abrimos. Las cartitas venían en un en un hermoso papel de color verde, como la naturaleza selvática,

Y todos, sorprendidos, después de leer las primeras líneas, husmeamos en la carta del vecino y así la de los otros y como impulsados por un resorte al unísono leímos: Río Negro, Satipo, Junín, 25 de julio del año del 2005.

martes, 12 de agosto de 2014

La cuerda de la vida

Con afecto de Ruth Vásquez
Imágenes Educarte

Cuentan que un alpinista desesperado por conquistar el Aconcagua, inició su travesía después de años de preparación.

Pero quería la gloria para él solo, por lo tanto subió sin compañeros.
Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde. No se preparó para acampar, sino que siguió subiendo decidido a llegar a la cima, hasta que se hizo la oscuridad.

La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña; ya no podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.

Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, resbaló y se desplomó por los aires.


Caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.

Seguía cayendo y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los gratos y no tan gratos momentos de su vida. Pensaba que iba a morir; sin embargo, de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo partió en dos.

Sí, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura.

viernes, 8 de agosto de 2014

El juguete anhelado, por Antonio Goicochea

Cuento de Antonio Goicochea Cruzado
Imagen: EDUCARTE
Para comprar su anhelado juguete le faltaban cinco soles, tan solo cinco soles le faltaban para completar los diecisiete que costaba. Había recurrido a mil mañas, privarse de golosinas, no ir al cine, hacer mandados, etc., para alcanzar los doce soles, pero le faltaban cinco a Manuelito.
Estando en cavilaciones de cómo conseguirlos escuchó que mamá le decía:
-Manuelito, ve al mercadillo y de doña Petronila compras tres soles de humitas. Toma estos cinco soles, ten en cuenta que debes traerme dos soles de vuelto.
Manuelito, tomó la moneda de cinco soles, se la echó al bolsillo y fue a cumplir con el encargo. Por el camino metía mano al bolsillo y sin quererlo resultaba acariciándola. Así, llegó hasta el puesto de la vendedora. Tuvo que esperar su turno, los clientes eran muchos y tras de él se colocaron aún más.  –Bien dice mi mamita que a doña Petro le faltan manos para atender, decía para sus adentros Manuelito, al ver la clientela.
A su turno: 
-Doña Petronila, véndame tres soles de humitas. Manuelito le entregó los cinco soles y la señora le dijo que esperase un momentito para su vuelto.