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martes, 30 de septiembre de 2014

El escondite perfecto

Con afecto de Ruth Vásquez
Imágenes Educarte

En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura.
Uno de ellos dijo: "Debemos quitarles algo a los humanos, pero?, que les quitamos?".

Después de mucho pensar uno dijo:"Ya se!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser donde esconderla para que no la puedan encontrar".

Propuso el primero: "Vamos a esconderla en la cima del monte mas alto del mundo", a lo que inmediatamente repuso otro: "no, recuerda que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde esta".

Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar", y otro contesto: "No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrara".


Uno mas dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra".
Y le dijeron: "No, recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien van a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la van a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad".

El último de ellos había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás. Analizo cada una de ellas y entonces dijo: "Creo saber donde ponerla para que realmente nunca la encuentren".

Todos voltearon asombrados y preguntaron al mismo tiempo:"¿Donde?". "La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontraran".


Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Llegó la Banda, por Antonio Goicochea

Imagen: EDUCARTE
Es setiembre. El pueblo aguardó un año para volver a gozar de su fiesta patronal.

En el campo deportivo “San Pedro”, el “Once Amigos” de Zaragoza enfrenta al “Círculo Rojo” de la ciudad. A los alrededores, niños y adultos, hombres y mujeres, alientan a sus equipos. La barra de los zaragocinos se distingue por sus blancos sombreros de fiesta.

De pronto se escucha un cohete en El Pabellón.
– ¡La banda, la banda! –grita Santiago. En tropel, de todos los rincones del campo salen los niños y se dirigen por la Tacura al encuentro de “El Obrero”, el camión de don Vitalicio que este año se había devotado en transportar gratuitamente a los músicos.

–¡La banda, la banda!, ¡la banda, la banda! –gritan los niños y el barullo se hace general.
En la Curva de la Tacura se produce el encuentro.
Algarabía. Más cohetes de golpe confeccionados por el maestro Mayanga Gallo, pirotécnico contratado por los mayordomos para los fuegos artificiales de las noches de fiesta.

De encima de los costales y cajones de mercadería, descienden del camión, jóvenes y adultos, delgados

martes, 23 de septiembre de 2014

El alumno y el maestro

Con afecto de Ruth Vásquez
Imágenes Educarte

Un alumno quería aprender esoterismo de un gran maestro. 
Insistía mucho para que lo reciba en su clase a lo que el maestro se negaba una y otra vez

-Maestro es deber enseñar al que lo desea de corazón!
-No no lo haré, no insistas!

Un día, mientras el maestro caminaba a la orilla del río que tenia la ciudad, apareció el alumno, y le dijo:
-Creo que es el momento de que me enseñes Maestro...

-Ven. Acércate.
---Le dijo el maestro mientra el se aproximaba al agua del rio

--El maestro tomándolo de la cabeza lo sumergió en el agua un tiempo prudencial, cuando el alumno sentía que se ahogaba comenzó a rasguñar los brazos del maestro, y cuando este lo hubo sacado le preguntó,

¿que pensaste cuando te estabas ahogando?, acaso pensaste en tu familia? y el alumno después de haber tomado aliento respondió ¡NO!

¿En tus amigos?
-No-

¿Entonces que era lo que pensabas que necesitabas?
-Tenía hambre de Aire, Oxígeno.

Ah!.

Entonces cuando tengas esa misma hambre por aprender ese día te enseñare.

sábado, 20 de septiembre de 2014

AHORA, NO PODRÁ NEGAR QUE…por Antonio Goicochea

Cuento de Antonio Goicochea Cruzado
Imagen: EDUCARTE

Alguna vez Giordano le dijo, a Engracia, sus ardores y fervientes deseos de que Cupido flechara sus corazones y con vientos a favor fueran al tálamo, sin embargo, ella, desdeñosa, los rechazaba, no obstante sus labores profesionales los mantenía juntos. Esta vez luego de consumir un opíparo almuerzo que concluyeron  con unas copas de un Cabernet Savignon, tinto, de cosecha de diez años, fueron, como amantes del buen cine y críticos del mismo, del diario Veritas Veritatum, a la proyección de “Carne Trémula” de Almodóvar. 

Se apoltronaron en las butacas que la administración del establecimiento les tenía reservadas. A los treinta minutos se percataron que algunas parejas, salían en silencio, ocultando su bochorno, ya que solo los no iniciados en el sétimo arte lo hacían sin vergüenza ninguna. Giordano Malespina y Engracia de la Porta, no salieron, también por esas razones y más todavía porque tenían que cumplir con el encargo del diario para el que trabajaban y aunque se les cerraban los párpados, estoicamente, siguieron mirando la película. Pero llegó el momento en que los

martes, 16 de septiembre de 2014

El Albañil

Con afecto de Ruth Vásquez
Imágenes Educarte

Un hombre muy rico que un día llamo a su capataz y le dijo que el iba a salir en un largo viaje y que durante su ausencia quería que el le construyera una nueva casa. El hombre rico le pidió que le construyera una buena casa, que usara los mejores materiales y le dijo que el le pagaría por todos los gastos y la mano de obra a su regreso.

El capataz decidió que era absurdo trabajar tan duro, esforzarse tanto o emplear los mejores materiales cuando el dueño no estaba allí para supervisarlo.

Entonces comenzó a trabajar con menos precisión, a prestar menos atención a los detalles y comenzó a usar materiales de menor calidad, más baratos y a malgastar y derrochar vanamente el dinero que de esta manera ahorraba.

Cuando el dueño volvió de su viaje le pago por todos los recibos, por los materiales y por el tiempo trabajado.
Y luego le pregunto:
"ESTAS SATISFECHO CON LA CASA QUE ME HASCONSTRUIDO".


Cuando el capataz le respondió afirmativamente, el dueño le respondió
"Me alegro que asi sea porque la casa es tuya. Puedes vivir en ella por el resto de tu vida.

Conclusión: Tú estas construyendo tu vida desde que naciste. Tu vida es tu Casa. Estas viviendo en una Casa que es tu Vida

Cabe hacerte la pregunta....
¿Esta construyendo la clase de casa de la cuál puedes estar orgulloso de vivir por el resto de tu vida o estas usando materiales de baja calidad,

domingo, 14 de septiembre de 2014

Manuelito no quiere ir de paseo, de Antonio Goicochea

Cuento de Antonio Goicochea Cruzado
Imagen: Educarte
-¿Qué es lo que le pasa a Manuelito?- decía para sí la profesora Magna, al observar que ahora no se integraba al grupo que preparaba vituallas para el paseo a Rumichaca, no obstante que él era siempre el más colaborador de la clase.
-¿Manuelito, por qué no trabajas con el grupo?
-No voy a ir al paseo, mi buena señorita Magna.
-¿Pero por qué? ¿Podrías decirme tus razones?
-No deseo ir, señorita.
-¿Pero por qué?-, insistió la profesora.
-No quiero ir, señorita y punto.

Ante esa cortante respuesta, la profesora, permitió su actitud y le sugirió, como que era amante de la lectura, que se entretuviera en sus libros favoritos en la Biblioteca del Aula. Ya en la hora de recreo la profesora aprovechó para conversar con la directora. Le hizo conocer su extrañeza por la inusual conducta de Manuelito. Enterada la directora, ella, propuso ir a conversar con la mamá.

En las fichas de matrícula conocieron la dirección domiciliaria; y, decidieron que el

martes, 9 de septiembre de 2014

La sabiduría del águila

Con afecto de Ruth Vásquez
Imágenes Educarte

El águila es el ave con mayor longevidad de esas especies.
Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40, debe tomar una seria y difícil decisión.

A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue tomara sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo, se curva, apuntando contra el pecho.

Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas. Volar se hace ya tan difícil!


Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un dolorido proceso de renovación que durara 150 días. Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar.

Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo. Luego debe esperar el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas.

Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. Después de cinco meses, sale para su vuelo de renovación y a vivir 30 años más.

En nuestras vidas, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación para continuar un vuelo de victoria, debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor.


Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.

domingo, 7 de septiembre de 2014

MAÑANA JUNTAREMOS MILLASHCUROS

Cuento de Antonio Goicochea Cruzado
Imagen EDUCARTE
            Cinco horas le consumieron el escabroso y largo camino. La señorita Gaby volvió a su escuelita rural después de una semana de justificada ausencia. Trajo a cuestas, sudorosa, además de sus semanales vituallas, un rollo de láminas.        
            Después de las rutinas de inicio semanal: formación, saludo a la bandera, himno nacional, oración matinal; desempolvó una lámina vieja del anaquel de la dirección, abandonada hacía varias décadas, donde se veía a un tren junto a un letrero de cuatro círculos que decía: ojo, pare, cruce, tren, e inicia la clase LAS REGLAS DE TRÁNSITO, ayudándose, además, del rotafolio traído.
            -Mañana comeremos papa, quesillo, huacatay y rocoto. Decía para sus adentros Manuel.
            Muy locuaz la señorita explicó las reglas. El rotafolio se iniciaba con la lámina de un policía con guantes, correa y caso blancos, la segunda lámina presentaba un cruce de calles de una gran ciudad, la tercera un semáforo solo. La lámina del tren la colgó en un clavito que había en una pared lateral del aula.
            A reojo los alumnos miraban la lámina del tren. No conocían ni barcos, ni trenes. Solo conocían camiones que veían en la lejana carretera, al frente, en el otro cerro; y, a los aviones que veían chiquitos por los aires. De pronto un alumno