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viernes, 20 de diciembre de 2013
lunes, 9 de diciembre de 2013
Cuento para pensar...
Cuento corto de García Márquez
Imagen de Educarte
Transcrito por Ruth Vásquez
Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos.
Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.
Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.
El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado.
Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención.
De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba.
Imagen de Educarte
Transcrito por Ruth Vásquez
Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos.
Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.
Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.
El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado.
Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención.
De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba.
lunes, 2 de diciembre de 2013
Pegue la estampilla en el ángulo superior derecho del sobre, cuento de Julio Cortázar
Del Libro: Bestiario
Cuento: Pegue la
estampilla en el ángulo superior derecho del sobre
Imagen Educarte
Transcrito por
Ruth Vásquez
Un fama y un cronopio son muy amigos y van juntos al correo
a despachar unas cartas a sus esposas que viajan por Noruega gracias a la
diligencia de Thos. Cook & Son. El fama pega sus estampillas con
prolijidad, dándoles golpecitos para que se fijen bien, pero el cronopio lanza
un grito terrible sobresaltando a los empleados, y con inmensa cólera declara
que las imágenes de los sellos son repugnantes de mal gusto y que jamás podrán
obligarlo a prostituir sus cartas de amor conyugal con semejantes tristezas. El
fama se siente muy incómodo porque ya ha pegado sus estampillas, pero como
lunes, 25 de noviembre de 2013
Soñó que estaba preso, cuento de Mario Benedetti
Libro: Buzón de
tiempo
Cuento: Soñó que
estaba preso
Imagen Educarte
Transcrito por
Ruth Vásquez
Aquel preso soñó que estaba preso. Con matices, claro, con
diferencias. Por ejemplo, en la pared del sueño había un afiche de París; en la
pared real sólo había una oscura mancha de humedad. En el piso del sueño corría
una lagartija; desde el suelo verdadero lo miraba una rata. El preso soñó que
estaba preso. Alguien le daba masajes en la espalda y él empezaba a sentirse
mejor. No podía ver quién era, pero estaba seguro de que se trataba de su
madre, que en eso era una experta. Por el amplio ventanal entraba el sol
mañanero y él lo recibía como una señal de libertad. Cuando abrió los ojos, no
había sol. El ventanuco con barrotes (tres palmos por dos) daba a un pozo de
aire, a otro muro de sombra. El preso soñó que estaba preso. Que tenía sed y
bebía abundante agua helada. Y el agua le
lunes, 18 de noviembre de 2013
El milagro secreto, cuento de Jorge Luis Borges
Cuento: El Milagro
Secreto
Imagen Educarte
Transcrito por
Ruth Vásquez
Y Dios lo hizo morir durante cien años y luego lo animó y le dijo:
—¿Cuánto tiempo has estado aqui?—Un dia
o parte de un dia— respondió. ALCORAN, II, 261.
La noche del catorce de marzo de
1939, en un departamento de la Zeltnergasse de Praga, Jaromir Hladik, autor de
la inconclusa tragedia Los enemigos, de una Vindicación de la eternidad y de un
exámen de las indirectas fuentes judías de Jakob Boehme, soñó con un largo
ajedrez. No lo disputaban dos individuos sino dos familias ilustres; la partida
había sido entablada hace muchos siglos; nadie era capaz de nombrar el olvidado
premio, pero se murmuraba que era enorme y quizás infinito; las piezas y el
tablero estaban en una torre secreta; Jaromir (en el sueño) era el primogénito
de una de las familias hostiles; en los relojes resonaba la hora de la
impostergable jugada; el soñador corría por las arena de un desierto lluvioso y
no lograba recordar las figuras ni las leyes del ajedrez. En ese punto, se
despertó. Cesaron los estruendos de la lluvia y de los terribles relojes. Un
ruido acompasado y unánime, cortado por algunas voces de mando, subía de la
Zeltnergasse. Era el amanecer; las blindadas vanguardias del Tercer Reich
entraban en Praga.
lunes, 11 de noviembre de 2013
El Carpintero, cuento de Eduardo Galeano
Cuento: El carpintero
Imagen Educarte
Transcrito por
Ruth Vásquez
Orlando Goicoechea reconoce las maderas por el olor, de qué
árboles vienen, qué edad tienen, y oliéndolas sabe si fueron cortadas a tiempo
o a destiempo y les adivina los posibles contratiempos.
El es carpintero desde que hacía sus propios juguetes en la azotea
de su casa del barrio de Cayo Hueso. Nunca tuvo máquinas ni ayudantes. A mano
hace todo lo que hace, y de su mano nacen los mejores muebles de La Habana:
mesas para comer celebrando, camas y sillas que te da pena levantarte, armarios
donde a la ropa le gusta quedarse.
Orlando trabaja desde el amanecer. Y cuando el sol se va de
la azotea, se encierra y enciende el video. Al cabo de tantos años de trabajo,
Orlando se ha dado el lujo de comprarse un video, y ve una película tras otra.
No sabía que eras loco por el cine le dice un vecino.
Y Orlando le explica que no, que a él el cine ni le va ni le
viene, pero gracias al video puede detener las películas para estudiar los
muebles.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Es que somos muy pobres, cuento de Juan Rulfo
Cuento: Es que
somos muy pobres
Del Libro: El
llano en llamas
Imagen Educarte
Transcrito por
Ruth Vásquez
Habíamos enterrado y comenzaba a bajársenos la tristeza,
comenzó a llover como nunca. A mi papá eso le dio coraje, porque toda la
cosecha de cebada estaba asoleándose en el solar. Y el aguacero llegó de
repente, en grandes olas de agua, sin darnos tiempo ni siquiera a esconder
aunque fuera un manojo; lo único que pudimos hacer, todos los de mi casa, fue estarnos
arrimados debajo del tejaván, viendo cómo el agua fría que caía del cielo
quemaba aquella cebada amarilla tan recién cortada.
Y apenas ayer, cuando mi hermana Tacha acababa de cumplir
doce años, supimos que la vaca que mi papá le regaló para el día de su santo se
la había llevado el río. El río comenzó a crecer hace tres noches, a eso de la
madrugada.
Yo estaba muy dormido y, sin embargo, el estruendo que traía
el río al arrastrarse me hizo despertar enseguida y pegar el brinco de la cama
con mi cobija en la mano, como si hubiera creído que se estaba derrumbando el
techo de mi casa. Pero después me volví a dormir, porque reconocí el sonido del
río y porque ese sonido se fue haciendo igual hasta traerme otra vez el sueño.
lunes, 28 de octubre de 2013
Espantos de agosto, cuento de Gabriel García Márquez
Imagen Educarte
Transcrito por
Ruth Vásquez
Llegamos a Arezzo un poco antes del medio día, y perdimos
más de dos horas buscando el castillo renacentista que el escritor venezolano
Miguel Otero Silva había comprado en aquel recodo idílico de la campiña
toscana. Era un domingo de principios de agosto, ardiente y bullicioso, y no
era fácil encontrar a alguien que supiera algo en las calles abarrotadas de
turistas. Al cabo de muchas tentativas inútiles volvimos al automóvil, abandonamos
la ciudad por un sendero de cipreses sin indicaciones viales, y una vieja
pastora de gansos nos indicó con precisión dónde estaba el castillo. Antes de
despedirse nos preguntó si pensábamos dormir allí, y le contestamos, como lo
teníamos previsto, que sólo íbamos a almorzar.
– Menos mal – dijo ella – porque
en esa casa espantan.
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